Familias que vuelven a Madrid con un plazo cerrado. Compradores que llevan meses viendo casas repetidas. Inversores que necesitan que alguien con criterio vaya a ver el inmueble. Y personas que, sencillamente, no quieren pasar seis meses gestionando visitas.
El encargo es exclusivo y con honorario del comprador. Es lo que me permite decirte que una casa no vale lo que piden, o que la que te ha gustado tiene un problema de estructura que nadie te ha contado.